LA COLUMNA DE JORGE ALDUNATE

¡SEMBRANDO EL ORGULLO PORTEÑO!

 

La Vida en Verde compartió un arduo entrenamiento con los wanderinos más pequeñitos. Los mismos que algún día sueñan lucir con prestancia una SW bordada en su pecho, para así defender con aWante y alma los colores de una noble institución.

 

Por: Jorge Andrés Aldunate Infante.

 

Valparaíso Sporting Club, Martes 14 de mayo. 15:50 horas:

Pedaleando por los centenarios rincones del Hipódromo con más historia de nuestro hermoso país, donde por cierto unos visionarios porteños de ascendencia inglesa personificaron los primeros partidos de fútbol en Chile, súbitamente llama gratamente mi atención un numeroso grupo de niños uniformados con hermosas camisetas verde esperanza, shorts blancos como el alba y medias listadas con la mezcla perfecta de esos hermosos colores…

 

Acompañados de sus padres, abuelas, tías, hermanos o sencillamente solos, el 100% de estos pequeñuelos llega con la sonrisa de oreja a oreja. Ellos rápidamente se calzan unos llamativos estoperoles multicolores y saltan a un sintético gramado para ponerse a las órdenes de unos connotados caballeros, a los que a la distancia se aprecia respetan con ahínco, como si su vida fuese a depender de ellos.

 

Al igual que ilustres jugadores de la talla de  Arturo Acuña, Jorge Dubost, Juan Olivares, Elías Figueroa, Juan Carlos Letelier, David Pizarro, Jorge Ormeño, Carlos Muñoz, Sebastián Méndez y de una infinidad de hombres que a lo largo de más de 120 años de historia han soñado desde  la cuna con defender a un noble equipo verde, hoy son estos pequeños los que se esforzarán con el alma para correr tras una pelota, todo con tal de algún día poder ser grandes referentes del equipo de fútbol más grande y antiguo de Sudamérica: Santiago Wanderers de Valparaíso.

 

El entrenamiento es arduo y los noveles futbolistas son agrupados por edad, donde cada profesor se hace cargo de su respectiva categoría. A simple vista observo extenuantes ejercicios cardiovasculares y de musculación, pero también mucha táctica fija, movimientos con balón, trabajos diferenciados para los porteros, “picados” de fútbol pero, por sobre todo, mucho juego aguerrido. ¿Talento?, pues también hay de sobra…

 

La jornada avanza rápido. Ya son las 18:00 horas y tras presenciar grandes jugadas, golazos y atajadas  don Raúl “Chi-Chi” Aravena, uno de los entrenadores de las inferiores de Santiago Wanderers, hace sonar su silbato y da por finalizado el entrenamiento no sin antes reunir a los pequeños en un gran círculo central, los que con los pulmones hinchados de orgullo afinan sus gargantas y gritan el clásico ESEANE con tal pasión, que no pongo duda alguna retumbará con fuerza y pasión por los 46 cerros porteños, desde el hermoso Placeres hasta el místico Playa Ancha.

 

Una vez terminado el entrenamiento, decido acercarme al Director Técnico de los caturros más pequeñitos y le pido unos minutos para charlar, a lo que el gentil hombre accede amablemente. Aquí lo más rescatable de la conversación:

 

Buenas tardes profesor, ¿Podría contarnos para La Vida en Verde, El Orgullo de Ser Porteño, su nombre y cargo acá en el GIGANTE DE REGIONES?

 

Buenas tardes estimado. Mi nombre es Eduardo Escobar Fernández, ex futbolista profesional de hace un montón de años atrás y desde hace 12 temporadas que soy formador de jugadores acá en el noble equipo de Valparaíso: club del que, por cierto, me declaro hincha de toda la vida, pese a haberme iniciado futbolísticamente en nuestros vecinos guata-amarillas y a que lamentablemente por cosas de la vida y, con el dolor de mi alma, jamás poder defender en la cancha a mi querido Wanderers.

 

¿Y por qué no probó suerte en el Vagabundo, don Eduardo?

 

Era lo que más quería, para en esa época para un central joven era prácticamente imposible agarrar un cupo en el equipo, por la tremenda calidad de defensores que existía en aquel entonces en la institución. Imagínese que hasta al mismísimo Elías Figueroa se tuvo que ir a préstamo a Unión La Calera, porque en su puesto al sólido Raúl Sánchez no lo movía ni los terremotos.

 

Una lástima que no pudiera cumplir su sueño de niño, pero lo valorable es que siempre llevó a Wanderers en el alma y ahora cumple un rol trascendental y muy bonito en el club, como lo es formar a los ídolos del futuro. ¿Podría contarnos un poco más de su trabajo?

 

Así es. Actualmente yo soy Director Técnico de las series sub-8, donde tenemos 22 niños y de la sub-9, donde hay otros 24 niños más a mi cargo.

 

¿Y cuáles son los lugares de entrenamiento, requisitos y costos para los niños que quieran formar parte de Santiago Wanderers?

 

Bueno, los niños entrenan en distintos días, lugares y horarios, dependiendo de la categoría (nota de la redacción: además del plantel de honor, Santiago Wanderers de Valparaíso por disposiciones que debe cumplir todo club afiliado a la ANFP cuenta con 10 categorías menores masculinas: sub 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 17 y 19, más una serie adulta y otra sub-17 femenina), aunque generalmente los mayores entrenan en el Complejo Deportivo Mantagua y los más pequeñitos acá en el complejo deportivo de Marcelo Salas en el Valparaíso Sporting Club de Viña del Mar, los días martes y jueves de 16:00 a 18:00 horas.

 

Cabe destacar que pertenecer a las divisiones inferiores del club no tiene costo alguno,  pero no todos tienen el privilegio de poder formar parte de ella, pues los niños son seleccionados a través de las distintas escuelas deportivas oficiales que tiene el club a lo largo de la región, las que sí tienen un valor aproximado de 15 mil pesos mensuales. A través de todas esas escuelas se hace un colador para seleccionar a los niños con más condiciones para el fútbol. También, se realizan pruebas especiales en forma esporádica y el club también cuenta con la presencia de varios busca talentos que en cualquier lugar y momento podría encontrarse con un niño con condiciones para integrar las filas wanderinas.

 

En lo netamente futbolístico ¿qué es lo más importante que le enseña usted a sus dirigidos?

 

Lo más importante para los niños más pequeños fundamentalmente  es divertirse. Obviamente  hay que enseñarles a dominar, conducir el balón, en fin, lo más básico. Ya luego la técnica se irá puliendo a medida que avancen de categoría. Además, personalmente  yo les exijo fuerza, porque como  yo fui un central duro, entonces me gusta que tengan personalidad, más si están en  SW que  siempre fue un equipo aguerrido. Yo jugué en Audax Italiano, Colo-Colo, la Selección Chilena, Lota Schwager y cuando había que venir a jugar a Playa Ancha era cosa seria, porque como contra ningún otro equipo corría la pierna fuerte. Más en los “Clásicos Porteños” porque cuando por los “vecinos” uno jugaba contra Wanderers era realmente  una cosa del terror, pues en Viña del Mar están acostumbrados a un fútbol más vistoso. Además, yo también tengo barrio; soy de Santa Inés donde hay que hacerse un nombre a punta de choreza. Es bonito el fútbol de Wanderers porque es aguerrido, quizá por la identidad que tiene el equipo con Valparaíso, donde los porteños son verdaderos “Choros del Puerto” y por eso el wanderino es más bravo que ninguno. Por todas esas razones yo les exijo que el fútbol que desplieguen mis dirigidos sea bien aguerrido, no de la Católica ni  de Everton, porque a mí me gusta el fútbol fuerte, de hombres, de Wanderers.

 

¿Y aparte de lo futbolístico, se le entregan más herramientas a los niños?

 

Por supuesto, pues uno acá les entrega valores, a diferencia de mis tiempos donde solo bastaba ser bueno para la pelota. También, les contamos la rica historia de Santiago Wanderers, para que vayan impregnando su amor por los colores. Primero, les enseñamos a ser mejores personas y después jugadores de fútbol. También, estamos preocupados de sus estudios y les exigimos buenas notas. Además, el fútbol tiene un rol social importante, pues sirve para mantener a los niños alegados de la delincuencia, las drogas y el alcohol. De esta manera, yo lo primero que les exijo es comportamiento, responsabilidad, los estudios y después vamos jugando fuerte.

 

¿Y qué jugadores que han llegado al primer equipo ha tenido el privilegio de dirigir?

 

Han sido tantos y la memoria falla, pero de los que me acuerdo a la rápida que han salido últimamente: Andrés Robles, Franz Schultz, Jefferson Castillo, Roberto Saldías, Héctor Núñez, Piero Gárate. El mismo Diego Bórquez que después se fue y volvió. Pero también muchos se han quedado en la vereda del camino por falta de constancia y compromiso y porque lamentablemente se les suben los humos a la cabeza cuando están un paso de llegar al plantel profesional. A veces uno pelea con los niños que están a punto de entrar al primer equipo y se farrean la oportunidad. Yo hablo con ellos y les digo  que si  estuvieron 8 años sacrificándose sin ir a fiestas y entrenando, pues ahora que están a un paso, pues que hagan el último esfuerzo, porque de lo contrario se podrán arrepentir por el resto de sus vidas.

 

Así es. Se trata de sacrificio y de demostrar y luchar por tus sueños, como el gran Carlos Muñoz que no la tuvo fácil, pues tras ser desechado por un entrenador que preferimos ni recordar, fue enviado a Tercera División a Unión Quilpué y a punta de sangre se transformó en un ídolo wanderino, a tal medida que actualmente es uno de los jugadores más cotizados del Campeonato Nacional. Por último don Eduardo ¿Por qué Wanderers tiene la mejor cantera del fútbol chileno?

 

Es por lejos la mejor cantera por todo lo que significa vestir esta camiseta, la del club más antiguo y de mayor tradición en Chile. Y los niños captan eso, entonces para ellos es un orgullo.

 

Ya se hace tarde, pero antes de volver a mi hogar no quisiera pasar la oportunidad de cruzar un par de palabras con un niño que desde mi perspectiva destacó como el más talentoso, sacrificado y aguerrido de esta larga e intensa jornada de entrenamiento, por lo que don Eduardo lo llama y nos presenta:

 

Hola, ¿me podrías decir tu nombre y edad por favor?

Me llamo Carlos Alberto Opazo Meza y tengo siete años.

 

¿Y qué equipo te gusta?

Me gusta el Wanderers.

 

¿Desde siempre?

Sí, de toda la vida.

 

¿Y tú familia es toda de Wanderers?

Casi todos, hay algunos que le gustan otros equipos malos.

 

¿Y cómo llegaste a entrenar al equipo?

Porque conocimos al profesor.

 

¿Y de qué posición juegas?

De delantero.

 

¿Y qué es lo que más te gusta de jugar por el Wanderers?

Lo que más me gusta del Wanderers es jugar con mis amigos y hacer goles.

 

¿Y cuál es tu jugador favorito?

El jugador que más me gusta es Moisés Villarroel, porque es de Forestal igual que yo.

 

¿Y por qué viniste a jugar a Wanderers y no a otro equipo de acá de Viña del Mar?

Porque yo quise venir a jugar a Wanderers y no a otros equipos malos.

 

¿Vas al estadio a ver Wanderers?

Sí, mucho. Me encanta ir al estadio.

 

Por último ¿qué mensaje le darías tú a los jugadores de Wanderers para que ganen?

Que jueguen bien, que ganen y que hagan muchos goles.

 

Ya pues Carlos, muchísimas gracias y aWante la verde.

 Chao tío, que esté bien y que gane el Wanderers.

 

A modo de cierre y para todos los Vagabundos que como yo no conciben la vida sin  Wanderers, no me queda más que decirles que tengo una fe infinita en que  ya entrado los años Carlos Alberto Opazo Meza y varios más de estos caturritos pasen a ser nuestros nuevos ídolos porteños y solo me queda decirles que recemos para que no se pierdan en los caminos de la vida, ni que los mercenarios dirigentes nos quiten el sueño de verlos jugar varios años con la SW bordada en el pecho por el sucio y vil dinero. La Vida en Verde, el Orgullo de Ser Porteños.

 

 

 

“EL RITUAL DEL CINZANO ES SAGRADO”

Con 27 años atendiendo a los más diversos personajes que visitan el mítico bar emplazado en la Plaza Aníbal Pinto de Valparaíso, Leopoldo Flores repasa anécdotas, emociones y recuerdos propios de uno de los centros neurálgicos más tradicionales y queridos de la ciudad, donde incluso abunda un legendario ritual de carácter sagrado. Sencillamente imperdible.

 

Lo primero que se me viene a la mente al escuchar la palabra “Cinzano” no es otra cosa que aquella maravillosa escena de “The Godfather” (Francis Ford Coppola – 1972), donde Michael Corleone (Al Pacino) y su preciosa mujer aparecen festejando su reciente matrimonio bailando el tradicional vals de los novios. Todo en una pequeña plazuela y ante la atenta mirada de todo el pueblo siciliano de Corleone (Provincia de Palermo, Italia). De fondo, se puede apreciar un estrepitoso mural publicitando un delicioso vermouth Cinzano.

Pues bien, aprovechando el alcance de nombres y a que usted Se encuentra en el místico Valparaíso, no puedo dejar pasar la oportunidad de recomendarle un lugar único y acogedor del que seguramente no se arrepentirá de visitar. Lo anterior, por la sencilla razón de que es el decano y alma en lo que entretención y bohemia porteña se refiere: estoy hablando del prestigioso “Bar Cinzano”, el mismo connotado restaurante que se encuentra ubicado ininterrumpidamente por 117 años  en plena plaza Aníbal Pinto y que es uno de los tantos centros neurálgicos de esta ciudad conocida popularmente como la “Joya del Pacífico”.

Ingresar por las puertas del Cinzano porteño es como retroceder nostálgicamente en el tiempo, pero aún así sigue siendo un lugar lleno de vida. Su piso de madera armoniza con sus decoradas murallas, donde se pueden apreciar varios murales pintados a mano que reflejan el día a día del local: grandes tangueros luciendo su vozarrón, contertulios bailando y garzones atendiendo a sus fieles clientes. También podemos distinguir cuadros y fotografías del Valparaíso de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Junto a estas reliquias, también se aprecian retratos de  connotados artistas, actores/actrices y cantantes (tanto nacionales como internaciones); distintos afiches publicitarios de vermouth Cinzano; varios barcos de modelismo naval y hasta un llamativo mural que refleja tres grandes pasiones relacionadas a los juegos de azar y que están completamente arraigas en el Cinzano: el “cacho”, el “dominó” y las cartas. A su lado, hay un enorme “fixture” con los resultados del pasado Mundial de Fútbol – Sudáfrica 2010, ganado por España. También vemos una gran ancla marinera y hasta un anaranjado salvavidas cuya inscripción reza “Cinzano – Valparaíso”.

No alcanzo ni a acomodarme en el piso de una portentosa barra que exhibe una gigantesca variedad de licores traídos de los más recónditos países del mundo, cuando en esos precisos instantes se me acerca a atenderme muy amablemente don Leopoldo Flores, un hombre nacido y criado en Valparaíso.

“¿Qué se va a servir joven?”, pregunta Leo, a lo que gentilmente le respondo “Me trae una Estrella Damm y una carne mechada con puré, por favor”. “Como no caballero, de inmediato le traigo la cerveza catalana”, me expresa Leo junto con dejarme la “carta” y desaparecer en busca de mi “líquida” petición.

Ahora, con un poco más de tiempo reparo en un detalle de la barra que me llama profunda y gratamente la atención: Desplegada en ella hay un montón de objetos alusivos a Santiago Wanderers, el prestigioso club de la ciudad de Valparaíso fundado el 15 de agosto de 1892. La barra es un verdadero altar al equipo Decano del fútbol chileno y sudamericano: antiguos banderines firmados por jugadores símbolos de la institución; un montón de insignias, recortes de diarios y posters con los planteles campeones de 1958, 1968 y 2001 y hasta del título de Segunda División de 1995; pero lo que más llama mi atención es una fotografía del administrador Jorge Campusano (que cumplirá 42 años trabajando en el local) junto al crack David Pizarro, jugador nacido en Wandereres que lleva 15 años jugando a magistral nivel en clubes europeos (los italianos Udinese, Internazionale Milano, AS Roma y actualmente siendo el “Fantasista” de ACF Fiorentina, además del inglés Manchester City).

…Ese es el equipo de Wanderers campeón 1968,  me aclara don Leo mientras yo reparaba en una antiguo poster de la extinta revista “Estadio” que reposa en un lugar destacado de la barra del Cinzano. “Es el mítico equipo de Los Panzers que le entregaron la segunda estrella a Wanderers en 1968. Para mí ese equipazo ha sido el mejor en la historia del fútbol chileno.”, me cuenta orgullosísimo hasta las lágrimas Leopoldo.

El orgullo de ser porteño

Como la inmensa mayoría de los habitantes de esta ciudad, este jovial garzón se declara un porteño de corazón y se emociona hasta las lágrimas cuando le hablan de Valparaíso, del Cinzano y sobre todo de su querido Wanderers.  Por lo mismo, accede a conversar más detalladamente con nosotros…

…Oiga don Leo, veo que se emociona bastante cuando habla de Valparaíso.

Pero por supuesto. Como no voy a querer Valparaíso si yo soy nacido y criado en este hermoso puerto, específicamente en el ya demolido hospital Deformes, el cual antiguamente se erguía en la avenida Uruguay.

¿Y qué es lo que más le gusta de Valparaíso?

Me gusta todo, especialmente lo antiguo de Valpo. La Plaza O´Higgins me fascina. Sabes que ahí hace muchos años atrás había un castillo medieval, con puente y una gran zanja con agua donde incluso nadaban unos cisnes.

Y mientras don Leo continua atendiendo a una pareja de franceses, yo por mientras me entretengo mirando un antiguo y gigantesco refrigerador que debe tener por lo bajo un siglo de vida.

Una vez desocupado don Leo vuelvo a la carga y le pregunto ¿Cómo se le trabajar en el Cinzano?

Imagínese que yo toda mi vida he sido garzón.  Empecé a trabajar desde los 14 años. Antes laburaba en otros restaurantes y hasta en Perú. Al Cinzano llegué en 1986 y ya llevo 27 años.

Y ¿qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Desde el primer día que llegué aquí, me impresionó mucho la música. Había unos tangueros muy buenos y una gran orquesta donde estaba Patricio del Solar. Después, venían los muchachos del Instituto. Ellos son varios folcloristas que todavía existen. Ahí empezó la costumbre de poner música en vivo. Después de eso a don Pablo Varas (Q.E.P.D) el dueño de ese entonces, se le ocurrió poner los tangos con el comedor abajo y arriba un salón de baile que posteriormente cerró. Y así quedó el Cinzano como está actualmente.

Ya que nos está contando de la historia del lugar, podría revelarnos ¿cómo es que se funda el Bar Cinzano?

Como no amigo. El Cinzano se fundó el año 1896 como pulpería, botillería y bar por un inmigrante italiano llamado Pipo Lima, quién había recalado aquel mismo año a Valparaíso. Hay que situarse en el contexto que en esos años Valparaíso era una ciudad bastante cosmopolita, con un gran auge portuario y comercial, lo que sin lugar a dudas llamaba la atención de cientos de extranjeros, Después de don Pipo, el Cinzano ha tenido varios dueños hasta que en 1978, don Pablo Varas lo compra. Hoy es su familia la dueña del negocio.

¿Y siempre se ha situado en el mismo lugar?

Por supuesto, desde 1896 en la Plaza Aníbal Pinto. Si bien en otros tiempos tuvo otra estructura, siempre ha estado acá. El bar siempre ha sido hermoso, pincelado a la antigua. Y lo más lindo es que acá siempre ha venido toda clase de público, sin diferenciar su edad, profesión u clase social. Por ejemplo, justó atrás de donde ahora estamos sentados venían los maestros del cacho y del dominó a tomarse un vinito y a apostar. Muchos jugadores y también hinchas de Wanderers vienen asiduamente al Cinzano. Tanto así, que los primeros jugadores del club venían para acá a celebrar los triunfos y pasar las penas de las derrotas. Precioso ¿no?

Cuénteme ¿ha venido más gente relacionada al equipo a este hermoso bar?

Acá han venido los más grandes jugadores que han pasado por el club, partiendo por el gran don Elías Figueroa (mejor futbolista chileno de todos los tiempos, ex Peñarol (Uruguay) y SC Internacional (Brasil), el patrón del área que defendió a Chile en tres mundiales (Inglaterra 1966, Alemania 1974 y España 1982 y el mismo niño que nació en el Cerro Polanco de Valparaíso y que soñó toda su vida con vestir los colores del noble Santiago Wanderers.

Tanto es el fanatismo del Cinzano por Wanderers, que me han contado que acá se han realizado homenajes e, incluso, todas las noches de forma sagrada se realiza un rito que ha perdurado por años. ¿Podría contarnos más de eso si es tan amable don Leo?

Todo es cierto. Acá siempre se han realizado grandes homenajes a Wanderers. El último tuvo relación al 120° aniversario de la fundación del club acontecida un lejano 15 de agosto de 1892.

¿Y lo del ritual sagrado?

Ese es un ritual muy bonito que lo inició el gran y popular cantante del Cinzano don Alberto Palacios, que lamentablemente dejó este mundo en 2010. A las 00:05 horas, cuando nace el nuevo día “el señor del tango” se subía al escenario del bar y cantaba el himno… ¡El Santiago Wanderers supo conquistar…! Después un día que me insistió me animé y lo cantamos a duo y ahora la gente lo pide, incluso los turistas que no son del equipo, pues ya se arraigó como una tradición popular del lugar. Es un homenaje al fútbol, el ritual del Cinzano es sagrado y a los turistas les digo que no pueden irse de Valparaíso sin presenciarlo.

Impresionante don Leo. Ahora ¿son más porteños los que visitan el Cinzano o mayoritariamente lo visitan amigos extranjeros de todas partes del mundo?

La verdad, es bien repartida la cuestión. A porteños y turistas les gusta el Cinzano por igual. Su ambiente místico, la decoración, la antigüedad, la música, la atención, la comida, los tragos; en fin, es un conjunto de todo. Por ejemplo, la voz afinadita y la música que escuchamos ahora es el “Chipi-Chipi” de Carmen Corena, que lamentablemente falleció en 2008. Ella fue cantante de tangos, boleros y ritmos tropicales y se presentó una infinidad de veces acá en el Cinzano. Por lo mismo acá uno es jovial para atender, no es estructurado. Y es chistoso, pues uno canta y hasta lo aplauden.

Y en relación a la comida ¿cuál es el plato fuerte del Cinzano?

La verdad que de todo. Acá disponemos una gran variedad de platos, dependiendo del paladar de cada comensal. Por ejemplo, usted pidió esa carne mechada con puré que veo disfrutó a gusto, pues me dejó el plato limpio. En relación a la cocina los pescados y maricos se hacen muy bien preparados y con los productos del mar bien frescos. El 2009 Cinzano fue distinguido por preparar la “Mejor Chorrillana de Valparaíso”. La verdad que todo tiene su sello acá todo es bueno: la paila marina, el  caldo de congrio. Yo muy personalmente si tuviera que recomendar un plato, pues ese sería el congrio margarina. Sencillamente delicioso.

Cierto, estaba espectacular la “mechada”. Mis felicitaciones al cocinero. ¿Y para beber?

Uff, ahí sí que tenemos para regodearnos. Tenemos cervezas y destilados de todas partes del mundo. Tragos preparados, pisco sour, vainas, borgoña, una cantidad infinita de vinos. Obviamente que vermouth Cinzano (era que no), ya sea Rosso, que es el original, Bianco, Rossé, Limetto u Orancio. Pero, la reina de todas las bebidas acá sigue siendo la piscola.

 Así me gusta, una piscolita cargadita bien chilena. Ahora bien, la particular bohemia del Cinzano también ha cautivado a grandes celebridades ya sea de la música, televisión, el cine e, incluso, del mundo político. ¿Con qué grandes personajes ha tenido el privilegio de compartir?

He tenido la fortuna de compartir con grandes personajes de distintos rubros, y lo que es mejor aún es que de todos ellos me he llevado gratos recuerdos. Franco Nero, por ejemplo, el magistral actor italiano que se hizo tan popular a partir de la década de los 60´con esos maravillosos  spaghetti western que tanto nos hacían disfrutar a nosotros de niño. Él vino a Valparaíso y al Cinzano en 1990 a rodar la película “Amelia López O´Neall” (Valeria Sarmiento – 1990) y quedó enamorado de la ciudad. Tanto así, que después volvió en 2007 a rodar otra película alemana donde incluso el Cinzano fue utilizado como locación (Mein Herz in Chile: Jörg Grünler – 2008). Él tuvo excelente trato con nosotros y compartió cuando su apretada agenda se lo permitía. Un gran tipo Franco Nero.

Así que Djanjo estuvo sentado aquí mismo. Y como buen pistolero o “A Professional Gun” mató con usted un par de piscolitas. ¡Notable! Supongo que Franco no fue tan “Il Mercenario” para irse sin dejar una buena propina.

No, como se le ocurre. Como buen italiano el hombre dejó su cariñito. Y bueno, del mundo del la música han venido montones y, sin querer desmerecer a nadie, destaco al grupo “La Ley”, “Los Prisioneros”, “Los Jaivas”, “Los Tres”. Acá ha tocado “Illapu”, ha venido Antonio Prieto, aunque no cantó y la Gloria Simonetti. Y el lugar ha servido como locación para cientos  de películas chilenas y extranjeras. Por ejemplo ahí tenemos colgado un retrato de la actriz Ángela Contreras cuando vino a grabar para una producción española-chilena.

Por último don Leo, se dice que el Cinzano posee un montón de mitos y leyendas, principalmente gracias a la literatura del escritor porteño Roberto Ampuero ¿Qué tiene de cierto todo eso?

La verdad es que Ampuero, que es un excelente escritor, le gusta mezclar harto el mito con la realidad. Él siempre nombra al Cinzano y dice que acá había un subterráneo, cosa por la que muchísima gente ha venido y nos ha preguntado, o que el Presidente Allende pasó su última gran noche de placer acá en el local. A lo que yo solo les puedo decir que es un lindo mito. Sin embargo, debo decir que muchos de esos mitos sí han podido pasar, pero quizás en otros locales cercanos al Cinzano. Lo digo porque hace algunos años yo mismo estaba en otro local de por aquí cerca y tuve que bajar a una bodega que de por sí ya era bastante tenebrosa, cuando de la nada siento un aire heladísimo en mi espalda, realmente de ultratumba. No tengo ninguna duda de que me estaban penando. Tanto así que después no tuve que ni pasar al baño del miedo que me dio.

En estos instantes ya es de noche, hace frío y don Leopoldo se cubre con su impecable chaqueta negra de Santiago Wanderers, el club de sus amores. Ya ha terminado su turno y tras despedirse de sus colegas se marcha rumbo a su casa porteña a descansar y reponer pilas para otra jornada más en su querido Cinzano… Y mientras tanto, yo me quedo pensando si habrá sido cierto o no eso de que el “compañero Presidente”, el amigo de la buena vida y la poca vergüenza, amante del Chivas Regal y del cordero magallánico, habrá efectivamente o no pasado su última gran noche de placer en el viejo y querido “Bar Cinzano” de Valparaíso. ¡Salud Cinzano!

 

 

FERIA DE ANTIGÜEDADES LA MERCED

Si amas los objetos del pasado, entonces acá desenterrarás tus propios TESOROS PORTEÑOS…
Ubicada en la Plaza O´Higgins de Valparaíso, a un costado del edificio del Congreso Nacional, visitar la Feria de Antigüedades “La Merced” es como retroceder nostálgicamente en el tiempo. Una finísima colección de cucharas de platería, de origen inglés; polvorientos vinilos de tango (como “El Bronce que Sonríe”, de Carlos Gardel); antiquísimos muebles de épocas pasadas, destacando una peculiar rocola de madera de 1918 recóndita entre lámparas italianas, dagas de oro y faroles de bronce son algunos tesoros que con un poco de obstinación podrás desenterrar.

También conviven cientos de revistas “Estadio”, destacando aquella de 1959 en cuya portada aparece defendiendo los verdes colores de Santiago Wanderers el defensor trasandino Emilio Bozalla, campeón con el Decano del Fútbol Chileno una temporada antes e, incluso, revistas internacionales como una edición de “El Gráfico” de 1943 donde en la carátula aparece defendiendo el pórtico y los colores de Racing Club de Avellaneda el recientemente fallecido Sergio “Sapito” Livingstone; son pues verdaderas reliquias para los coleccionistas.

La feria funciona desde hace 34 años y son innumerables las historias que transitan por sus rincones. Por ende, el lugar fue recientemente declarado “Patrimonio Cultural Inmaterial de Valparaíso”.

Renato Bravo ha sido anticuario por más de 20 años y es socio de “La Merced” desde hace exactamente un lustro. Él se dedica fundamentalmente a la compra-venta y reparación de lapiceras de colección. “Una finísima lapicera Monteblanc edición limitada Pope Julius II, con laca color crema y un capuchón que imita la tiara del Sumo Pontífice que estuvo al mando de la Iglesia Católica entre 1503 y 1513, es el objeto más entrañable que he vendido. Era realmente hermosa. También he vendido lapiceras de colección Parker de 1930 bañadas en oro”, sostuvo el anticuario.
“La Merced” también es un lugar ideal para los nostálgicos de la época de la niñez. Acá conviven espléndidos juguetes de distintas décadas, desde muñecas de trapo que datan de 1920 para las señoras, hasta un cotizado monoplaza a escala modelo “Alfa Romeo 159” diseñado por la juguetería alemana “Siku”, para los caballeros. Por cierto, fue en ese modelo en que el argentino Juan Manuel Fangio consiguió el título de Fórmula 1 el año 1951.

A lo largo de la feria podrás encontrar diversos objetos cuyos precios dependerán de la originalidad, exclusividad y antigüedad del producto. Sin embargo, hay desde baratijas hasta verdaderas obras de arte. Lo importante es no dejarse llevar por lo “lindo” que a simple vista pueda lucir un objeto. Abierto sábados y domingos de 10:00 a 15:00 horas. Llevar efectivo, pues el lugar no dispone del sistema “Red-Compra”.

 

 

 

Elías Figueroa:

“CUANDO JUGABA POR CHILE HACÍA PATRIA”

Quizá sea el porteño más ilustre. Elías Ricardo Figueroa Brander nació hace 65 años en el Cerro Polanco de Valparaíso. De dilatada trayectoria en clubes de la talla de Peñarol de Montevideo e Internacional de Porto Alegre, “Mister Lujo” representó  a Chile en tres mundiales y se consolidó como el mejor futbolista chileno de todos los tiempos. Acá un repaso de sus apuntes porteños y futbolísticos.

¿Dónde nació “Don Elías”?

 Yo nací en el Cerro Polanco de Valparaíso. Ahí viví hasta los cuatro años. Luego mi familia se trasladó a la calle Matta del Cerro Placeres. Lo recuerdo porque cuando tuvimos que mudarnos a Quilpué a raíz de mi enfermedad (a los dos años le realizaron una traqueotomía y posteriormente padeció de asma), también vivimos en una calle del mismo nombre.

¿Algún recuerdo de su infancia en Valparaíso?

  Cuando aún era muy niño recuerdo acompañar a mi madre a la feria de la avenida Argentina y bajar por esas interminables escaleras tan típicas de la ciudad. Estoy hablando en la época en que aún vivíamos en el Cerro Polanco. Pero Valparaíso ha cambiado con respecto a esos años. Yo creo que turísticamente es muy atractivo, por algo a toda la gente que viene a la ciudad le llama mucho la atención lo que es el entorno, sus cerros y esa parte antigua que tiene el puerto.

¿Cómo definiría su ciudad natal?

Como una gran ciudad que es está inserta dentro del mundo. Yo tengo grandes recuerdos ahí, por ejemplo, la Plaza Victoria. Cuando mi inicié en el fútbol en Santiago Wanderers, el club tenía su sede en la calle Lira. Me acuerdo que muy cerca de ahí había un “café” donde comíamos lomitos y tomábamos bebidas. Después todos nos íbamos a conversar a la plaza. En fin, muy de barrio todo. Yo siempre voy a guardar gratos recuerdos de Valparaíso.

Cerro Polanco. Casas de colores y su peculiar ascensor con túnel, torre y pasarela incluida. Fue el primer hogar del crack.

¿Y aún sigue ligado a La Joya del Pacífico?

Me toca ir bastante. Visitas al notario, firmar cosas. También cuando me visitan amigos extranjeros, especialmente uruguayos y brasileños, yo voy y les muestro Valparaíso. Del plan generalmente les enseño el sector colindante al imponente Reloj Turri y luego subimos al cerro por el Ascensor Concepción. Ahí les muestro los paseos Gervasoni y Atkinson, los cuales tienen una maravillosa vista a la bahía. Por supuesto una vez finalizado el recorrido acostumbro llevarlos a  tomar un rico café al Turri.

¿Algún otro lugar que le recomiende el turista?

Yo creo que Valparaíso es único. De día reúne bastante cultura a su rica historia. De noche también tiene bohemia. Antes, en la avenida España eran famosas muchas casas y muchos lugares donde los marinos iban cuando sus barcos recalaban en el puerto. Se conocían muchos restaurantes y bares famosos. Hoy Valparaíso tiene mucho atractivo cultural, lugares extraordinarios que uno puede visitar. Un ejemplo es “La Sebastiana”, la casa de Pablo Neruda emplazada en el hermoso Cerro Florida. Ahí se guardan muchos tesoros del poeta y además posee una vista privilegiada al Océano Pacífico.

En el plano futbolístico, usted ha tenido la fortuna de vivir en grandes ciudades sudamericanas ¿Qué rescata de cada una de ellas? Partamos por Valparaíso.

Son grandes etapas bastante diferentes entre sí. Valparaíso sin duda es la ciudad donde nací y me siento muy orgulloso de ser porteño. Acá también me inicié en el fútbol profesional, en Santiago Wanderers, que es el club que desde niño siempre quise defender. Recuerdo que en 1962 tuve la fortuna de enfrentar con el equipo juvenil de Wanderers a la Selección Brasileña de Fútbol que se aprestaba a jugar el Mundial de Fútbol organizado por Chile. Aquella selección “verdeamarelha” venía de coronarse campeona del mundo cuatro años antes en Suecia y era liderada por Pelé, Garrincha y Didí. Yo tenía 15 años y empatamos a dos tantos contra esos cracks, los que finalmente retendrían su corona unas semanas después.

La Sebastiana, hogar del poeta Pablo Neruda y que destaca por la belleza de su construcción como por su magnífica vista a la bahía, es según “Don Elías”, un imperdible para los turistas que visitan Valparaíso.

Sin embargo, al poco tiempo tuvo que emigrar de Valparaíso y partir a préstamo a Unión la Calera cuando aún era un adolescente. ¿Qué significó ese paso para usted?

Claro, luego me fui a préstamo a Unión La Calera porque en mi posición jugaba un referente como lo era Raúl Sánchez y yo necesitaba sumar experiencia, cosa que logré gracias a la continuidad que el cuadro cementero sí me pudo otorgar y de la cual estoy eternamente agradecido. Después vuelvo a Wanderers el 65´ y luego juego mi primer Mundial, Inglaterra 1966. Lamentablemente no pudimos repetir la excelente campaña lograda en casa cuatro años antes y nos eliminaron en primera fase.

Pero antes de pasar a hablar de la “Selección Chilena”, nos interesaría saber acerca de su primera experiencia en un club internacional, pues tras el mundial de Inglaterra, tras estar a un paso de fichar en Independiente de Avellaneda, finalmente es Peñarol quien lo recluta. Cuéntenos un poco de su experiencia en Montevideo.

Claro. Al año siguiente arribé con 18 años a Montevideo, pues finalmente es Peñarol el club que me contrata. Uruguay es un país extraordinario, gente muy amable. El año anterior el club venía de consagrarse campeón de las copas Libertadores e Intercontinental al vencer a River Plate y Real Madrid, respectivamente. Tal era la fama que tenían en ese entonces los “aurinegros” que pasábamos de gira en gira alrededor del mundo. Conocí cientos de países a través de Peñarol, viajamos por Sudamérica, Europa e incluso Asia, entonces yo soy un agradecido de esa institución. Familiarmente también fue una época muy hermosa.

Yo me casé a los 15 años y siempre estuve acompañado de mi señora y mis dos hijos, que se fueron muy pequeños de Chile e ingresaron por primera vez al colegio en Uruguay. Para mí Montevideo no solo significó éxito dentro de la cancha sino que fue una encantadora experiencia de vida. Deportivamente nos titulamos bicampeones del Campeonato Uruguayo en 1967 y 68, además de ser distinguido individualmente como el mejor futbolista en ambos torneos, cosa que volví a repetir en 1971.

1967.- Elías Figueroa se despide de Santiago Wanderers para iniciar su leyenda en Peñarol.

Después llega a Internacional de Porto Alegre, incluso rechazando ofertas del Real Madrid ¿Por qué privilegió jugar en Beira-Rio por sobre el Santiago Bernabeú?

Como dices tú, después paso a un gran país como lo es Brasil. Tenía la posibilidad de irme a Europa, Real Madrid siempre mostró mucho interés, pero yo prefería en ese momento, año 1971, jugar en el campeonato brasileño. Ahí estaban jugando los tricampeones del mundo, estoy hablando de jugadores de la talla de Pelé, Jairzinho, Tostão y Gersón. Ellos nunca jugaron en Europa, pues en esa época los clubes del Viejo Continente no pagaban las cifras siderales de ahora y los jugadores preferíamos quedarnos en Sudamérica.

SC Internacional me pagaba bien, Porto Alegre estaba cerca de Chile y afortunadamente entonces elegí irme a Rio Grande do Sul. Brasil es un país maravilloso también, ahí terminan sus estudios mis hijos y  tuve una campaña enorme, muy buena. Colectivamente con Internacional obtuvimos varios trofeos: cinco títulos Estaduales Gaúchos en línea (de 1972 al 76) y fuimos bicampeones del Brasileirão (1975 y 76), los primeros en la historia del Inter. Creo que fue una etapa muy buena. Individualmente estando en Brasil fui elegido tres veces consecutivas mejor jugador de América (1974, 75 y 76), dos veces mejor jugador del mundo, gracias a esas campañas estoy dentro de los 100 mejores jugadores de la historia de la FIFA y recientemente fui elegido el mejor futbolista extranjero que haya jugado en Brasil, logro que también ostento en Uruguay.

En Porto Alegre aún lo recuerdan como el “Dios de Beira-Rio”, ¿fue el “Gol Iluminado” el más importante de su carrera?

Es uno de los que más recuerdo porque gracias a ese tanto salimos campeones. Era la primera vez que Internacional ganaba un Brasileirão. Jugábamos en el “Beira-Rio”, nuestro estadio, y le ganamos a un gran equipo como era Cruzeiro en ese momento. Ellos tenían grandes jugadores, sin embargo, les ganamos y lo extraño es que está ese rayo de luz que aparece justo en el momento cuando cabeceo la pelota y convierto el único gol del partido, tras un tiro libre en el segundo tiempo. Hasta el día de hoy nadie sabe de dónde viene esa luz y a partir de ese momento comenzaron a llamarme “El Iluminado”. Fue muy lindo y es uno de mis grandes recuerdos en el fútbol.

¿Por qué decide regresar a Chile?

Fundamentalmente por mis hijos. Ellos crecieron afuera y no se sabían el himno chileno, sí el uruguayo y el brasilero. Yo quería que conocieran la Cordillera de los Andes, el Océano Pacífico, en fin, todo lo lindo de su tierra. Afortunadamente llego  a Palestino y también logro títulos (Copa Chile 1977 y Campeonato Nacional 1978). Finalmente, tras un breve paso por Estados Unidos (Fort Lauderdale Strikers) me retiro en Colo-Colo.

Jugando por SC Internacional logra el brasileirão de 1975. Hecho inédito en la historia del club, también lograrían el bicampeonato al año entrante.

Háblenos de la Selección Chilena ¿Qué sentía cuando defendía Chile?

Un orgullo tremendo. De niño siempre soñé vestir “La Roja”. Incluso en Brasil me ofrecieron nacionalizarme para así poder jugar por ellos, pero para mí jugar por Chile era hacer patria, es decir, algo que no podía transar. Afortunadamente pude defender la camiseta chilena en tres mundiales: Inglaterra 1966, Alemania 1974 y España 1982. Y si bien no nos fue bien en esos torneos, en el mundial alemán me eligieron el Mejor Defensa Central del Campeonato junto a Franz Beckenbauer. Ser capitán de la selección de tu país es lo máximo que puede aspirar un jugador de fútbol y fue un sueño de niño que afortunadamente logré cumplir. En 1979 estuvimos a un paso de ganar por primera vez la Copa América, lamentablemente perdimos en una dramática final con Paraguay tras haber llegado a un tercer partido de definición por el título. El partido terminó igualado a cero, por lo que la copa se nos escapó por diferencia de goles.

¿Qué opina del fanatismo que le tienen los amantes del fútbol?

Agradecimiento. Tanto en Chile, Uruguay y Brasil constantemente me demuestran su cariño. En el paseo de la fama del Maracaná, al lado de los pies de Pelé están los míos también. Muchos jóvenes nunca me vieron jugar pero igualmente cuando me reconocen me muestran afecto. Brasil me nombró embajador del mundial. Voy a tener que ver visitar y difundir el Copa del Mundo Brasil 2014 como embajador.

¿Y qué hace actualmente Elías Figueroa?

Muchas cosas. Tengo hoteles en Porto Alegre y Brasil en general. También manejo un servicentro Petrobras en recta Las Salinas donde existe un lindo mural con fotografías de mi trayectoria futbolística. En Villa Alemana inauguramos este año el colegio Alto Monte y junto a Leonardo “Nano” Zuleta tenemos un centro deportivo. En el plano social presido la organización Fútbol Masters donde tenemos un acuerdo con Naciones Unidas y reúne a grandes deportistas internacionales que realizan diversas actividades sociales alrededor del mundo y en Chile está  la fundación “Gol Iluminado”, que se dedica a proyectos de fútbol barrio, pro mujer y ayuda social, fundamentalmente a niños de escasos recursos.

El 15 de agosto de 2012, por decreto oficial de la Presidencia de la República, el antiguo estadio “Playa Ancha” cambió su nombre al de “Elías Figueroa Brander”, un homenaje en vida por parte de Valparaíso para el futbolista chileno más importante de todos los tiempos.

Para concluir, ¿qué mensaje les daría a los turistas que visitan Valparaíso?

Yo quiero primero que nada quiero agradecerles a ellos, fundamentalmente a mis amigos uruguayos y brasileros, donde jugué y viví con mi familia. Agradecerle todo el trato que tuvieron conmigo, un apoyo extraordinario. Y por eso mismo les digo a ustedes que vengan acá y que conozcan nuestra región, Valparaíso y Viña del Mar. Yo creo que haber recorrido mucho mundo y definitivamente Valparaíso debe ser una de las ciudades más maravillosas del planeta. Así que amigos, conozcan mi país, no se van a arrepentir.

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